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Si yo te diera la vida, ¿qué podría darte?
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Cuando tú y la verdad me hablan, no escucho a la verdad. Te escucho a ti.
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Lleve cada uno su culpa y no habrá culpables.
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Arrancamos a la vida la vida, para con ella, verla.
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Quien dice la verdad, casi no dice nada.
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Vemos por algo que nos ilumina; por algo que no vemos.
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El árbol está solo, la nube está sola. Todo está solo cuando yo estoy solo.
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Como sólo me preparo para lo que debiera sucederme, no me hallo preparado para lo que me sucede. Nunca.
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Estar en compañía no es estar con alguien, sino estar en alguien.
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El matador de almas no mata cien almas; mata una alma sola, cien veces.
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Se me abre una puerta, entro y me hallo con cien puertas cerradas.
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Mis cosas totalmente perdidas son aquellas que, al perderlas yo, no las encuentran otros.
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Las sombras: unas ocultan, otras descubren.
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Si me olvidase de lo que no he sido, me olvidaría de mí.
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A veces hallo tan grande a la miseria que temo necesitar de ella.
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Sí, trataré de ser. Porque creo que es orgullo no ser.
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Me es más fácil ver todas las cosas como una cosa sola, que ver una cosa como una cosa sola.
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El mal no lo hacen todos, pero acusa a todos.
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Nada no es solamente nada. Es también nuestra cárcel.
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Si yo fuera quien se conduce a sí mismo, no iría por la senda que conduce a morir.
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Durmiendo sueño lo que despierto sueño. Y mi soñar es continuo.
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Está triste, porque te abandonan y no estás caído.
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No hables mal de tus males a nadie, que hay culpas de tus males en todos.
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Te quireo como eres, pero no me digas cómo eres.